En los sistemas ganaderos del Uruguay, el otoño trae consigo buenas noticias en términos de disponibilidad de forraje, pero también riesgos sanitarios que requieren especial atención. Entre ellos, la intoxicación por Ramaria flavo brunescens, conocida como “bocopa”, constituye una de las enfermedades más graves asociadas a sistemas con presencia de montes de eucaliptus. Su aparición, favorecida por lluvias y temperaturas templadas, obliga a reforzar el monitoreo y la toma de decisiones oportunas en los predios.
En los sistemas ganaderos del Uruguay, el otoño trae consigo buenas noticias en términos de disponibilidad de forraje, pero también riesgos sanitarios que requieren especial atención. Entre ellos, la intoxicación por Ramaria flavo brunescens, conocida como “bocopa”, constituye una de las enfermedades más graves asociadas a sistemas con presencia de montes de eucaliptus. Su aparición, favorecida por lluvias y temperaturas templadas, obliga a reforzar el monitoreo y la toma de decisiones oportunas en los predios.
Un hongo oportunista: origen y condiciones de aparición
La bocopa es causada por el hongo Ramaria flavo brunescens, comúnmente denominado “hongo de los eucaliptus”. Se desarrolla principalmente en montes de eucaliptus, tanto en el interior como en los bordes, especialmente en zonas con escasa cobertura vegetal.
Su aparición está estrechamente vinculada a condiciones climáticas específicas: suele emerger en otoño, particularmente luego de veranos secos seguidos de lluvias abundantes, aunque también puede observarse en primavera en determinadas circunstancias.
El hongo presenta un aspecto característico: estructura ramosa, similar a una coliflor, de color amarillo que se oscurece con la edad, y con una vida relativamente corta (entre 5 y 10 días), aunque con capacidad de reaparecer en los mismos sitios en años siguientes debido a la persistencia de esporas en el suelo.
El aumento de áreas forestadas y su utilización para el pastoreo han incrementado la frecuencia de esta intoxicación en el país, consolidándola como un problema sanitario relevante.
Cómo se produce la intoxicación
La enfermedad se desencadena cuando los bovinos consumen el hongo presente en el campo. Se trata de una intoxicación de alta morbilidad y mortalidad, que también puede afectar a ovinos y otras especies. (Inale)
Los primeros signos clínicos suelen aparecer entre los 3 y 4 días posteriores a la ingestión, aunque las consecuencias finales pueden manifestarse en un plazo de 8 a 12 días, generalmente asociadas a inanición y deshidratación producto del deterioro progresivo del animal.
Signos clínicos: una enfermedad fácilmente reconocible
El nombre “bocopa” responde justamente a la localización de las lesiones más visibles: boca, cola y patas.
Entre los principales signos se destacan:
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Babeo intenso y dificultad para comer o beber
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Úlceras en la boca y desprendimiento del epitelio de la lengua
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Pérdida de condición corporal y debilidad progresiva
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Dificultad para desplazarse (claudicación)
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Caída de pelos, especialmente de la cola
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Desprendimiento de pezuñas y, en casos severos, de cuernos (Inale)
Estas lesiones generan un cuadro doloroso y debilitante que compromete seriamente el bienestar animal y la productividad del sistema.
Diagnóstico: la importancia de diferenciar
Uno de los aspectos críticos de la bocopa es su similitud con enfermedades vesiculares, en particular con la fiebre aftosa, debido a las lesiones en la cavidad bucal. (Instituto Plan Agropecuario)
Por este motivo, ante la sospecha, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial adecuado y notificar a los servicios oficiales correspondientes. La rápida identificación permite evitar alarmas sanitarias innecesarias y orientar correctamente las medidas de manejo.
Tratamiento: una enfermedad sin cura específica
Hasta el momento, no existe un tratamiento específico para la intoxicación por Ramaria.
Las acciones se orientan a:
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Mitigar los efectos de las lesiones
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Mejorar la hidratación y el bienestar del animal
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Reducir el sufrimiento
Sin embargo, la evolución suele ser desfavorable en los casos severos, lo que refuerza la importancia de la prevención como principal herramienta de manejo.
Prevención y control: decisiones a tiempo
El control de la bocopa se basa fundamentalmente en evitar el consumo del hongo. Para ello, se recomienda:
Monitoreo sistemático
Revisar potreros con presencia de eucaliptus, especialmente luego de lluvias otoñales.
Retiro inmediato de los animales
Ante la detección del hongo, trasladar el rodeo a otro potrero para evitar su ingestión.
Control mecánico del hongo
Una práctica campera consiste en hacer pasar el ganado repetidamente sobre el área afectada para romper los hongos, ya que son frágiles. (Instituto Plan Agropecuario)
Seguimiento interanual
Los sitios donde aparece el hongo tienden a repetir su presencia, por lo que deben ser considerados zonas de riesgo en la planificación predial.
Un riesgo estacional que exige atención
En un contexto donde el otoño mejora la oferta forrajera y la condición de los rodeos, la presencia de Ramaria introduce un factor de riesgo que puede generar pérdidas significativas si no se actúa a tiempo.
La clave está en la observación, el conocimiento del sistema y la rápida toma de decisiones. Como destacan técnicos del Instituto Plan Agropecuario, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz frente a una enfermedad que, una vez instalada, tiene escasas alternativas de manejo.
Este fenómeno, conocido desde hace décadas en el país, reafirma la importancia de integrar el conocimiento sanitario al manejo cotidiano del campo, especialmente en sistemas que combinan ganadería y forestación.
Dr. Germán Alvarez se refiere a la Intoxicación Bocopa.








