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Por el Ing. Agr. M.Sc. Gonzalo Becoña


 


La ganadería es una actividad a cielo abierto, por tanto es directamente dependiente de los recursos naturales y del clima. Estas características de producción determinan que los productores deban adaptarse a una realidad cambiante, como ocurrió durante este verano, cuando las lluvias fueron abundantes y las temperaturas templadas. Esta situación ha cambiado y las altas temperaturas pueden ser un factor de riesgo para la productividad de los vacunos e incluso en algunas situaciones, para su vida. Debido a esto, es importante conocer cómo influye la situación climática sobre los animales y como pueden afectar la performance animal, y en el mismo sentido realizar algunas recomendaciones sobre alimentación, infraestructura y  manejo de los animales para atenuar los efectos negativos.  


 


El calor y el estrés térmico o calórico


Cuando un animal es sometido a condiciones ambientales adversas, que lo sacan de su rango de confort o bienestar, podemos decir que está siendo sometido a estrés.


Este puede estar provocado por un sin número de factores  como ser: climáticos (frío o calor), de manejo (arreos, trabajo en corral, etc.), nutricionales (generalmente provocados por subalimentación), sanitarios (animal enfermos) o una combinación de estos.


Cuando el animal sale de su rango de confort debido a la incidencia de factores que provocan (carga calórica) el aumento de la temperatura, denominamos a este efecto estrés calórico.


Los animales poseen una zona de confort térmico en la que la producción y perdida de calor están equilibradas con un mínimo esfuerzo de regulación térmica, o sea que sería un ambiente en que el animal elegiría si tuviera la opción.


 


Factores ambientales que provocan estrés


Al analizar los efectos del ambiente, la temperatura del aire, es la condicionante más importante que determina disminuciones en el potencial de producción. El rango de temperaturas de confort para el animal se sitúa entre una mínima de 10ºC y una máxima de 25ºC.


Ahora cuando la temperatura del aire supera el valor máximo de confort de un animal, comienzan a tener importancia otros elementos, como la humedad relativa y la radiación solar. La alta humedad agrava el efecto de la temperatura ya que disminuye el potencial de vaporización de la piel y respiración, medidas que posee el animal para disipar calor.


En cuanto a la radiación solar, puede ser un poderoso factor estresante más aún cuando se trata de  radiación directa, ya que  provoca un agregado de calor además de los producidos por procesos metabólicos.


El viento influye sobre los procesos de disipación de calor como lo es la evaporación cutánea. Cuando aumenta el viento se produce un enfriamiento por acción convectiva, lo cual reduce la necesidad de disipar calor por evaporación. 


  


Cambios en el comportamiento animal ante situaciones de estrés calórico


Los animales sometidos a situaciones ambientales estresantes tratarán de escapar a toda actividad que le genere aumento calórico y buscará disminuirla.


La actividad ruminal genera un aumento en el calor metabólico, por lo que,  la primera acción es disminuir el consumo voluntario de alimentos y aumentar el consumo de agua. Las disminuciones en la ingesta de alimentos por efecto de altas temperaturas (27 º C vs 10 º C), pueden llegar a un 25 %, si a su vez se acompaña de alta humedad puede llegar a un 30 %.


En este sentido dietas de menor calidad, con altas cantidades de fibra (dietas calientes), aumentan  el calor producido en la digestión y por lo tanto menor será el  consumo. En contraposición dietas de mayor calidad a base de alimentos de mayor digestibilidad como por ejemplo los granos (dietas frías), tienen un menor efecto sobre el consumo.


 


Consumos de agua


El incremento del consumo de agua frente a la situación de estrés calórico, es casi una actividad refleja. El consumo de altos volúmenes de agua contribuirá a producir un efecto de confort al disminuir las temperaturas del rumen, este consumo aumenta en aproximadamente en un 20%.


La calidad del agua es un factor sumamente importante para asegurar el consumo voluntario. 


El aumento en los consumos de agua también puede traer consigo perdida de minerales, lo que se debe tener en cuenta para proveer suplementos minerales ad-libitum.


 


Hábito de pastoreo


Con respecto al hábito de pastoreo,  los animales  marcan claramente momentos del día donde  aumenta la actividad del pastoreo y  otros donde simplemente buscan bajar su actividad metabólica y aumentar el consumo de agua. Es indudable que esto está asociado a la variación de las condiciones climáticas durante el día.


El animal al carecer de sombra, concentra el pastoreo temprano  en  la mañana (hasta 10 horas) y posteriormente lo reinician a la tarde (después 17 horas) y noche. Durante el intervalo entre pastoreo, donde seguramente es sometido a condiciones climáticas estresantes procura congregarse alrededor del agua.


 


Efecto en la salud animal


Comúnmente el estrés por calor altera el sistema inmunitario de los animales, aumentando la susceptibilidad a enfermedades infecciosas, una de las más comunes en meses cálidos es la queratoconjuntivitis, por lo cual hay que prestar atención a esta afección.


 


Efectos  del estrés calórico sobre la producción animal


Se han realizados experiencias a nivel nacional para demostrar si realmente existe efecto del suministro voluntario de sombra en animales en pastoreo. Se ha probado que en vacunos de carne (Hereford) las ganancias de peso de los que contaron con sombra son un 17 % más de las que no contaron con sombra.


 


Utilización de la sombra como métodos de control del estrés


La  medida más útil  para prevenir  el estrés por calor, es proveer al animal de espacios bien ventilados y al reparo del sol, he aquí la importancia de disponer de sombra tanto natural como artificial  a discreción en épocas estivales.


Las sombras naturales son las más efectivas, ya que además de disminuir la incidencia de la radiación, producen una disminución de la temperatura del aire por la evaporación de las hojas.


En cuanto a las artificiales, hoy día, existen varias estructuras que logran adaptarse a sistemas ganaderos (tinglados, mallas sombra, etc.), con muy buenos resultados.


Son de relativo bajo costo, es portátil y se implementa rapidamente.


           


      Algunas recomendaciones al instalar una malla sombra para el ganado: 



  • 3 y 5 m2 de sombra por vaca.

  • La altura debe ser por lo menos de 2,5 m, para que el animal no la muerda y circule el aire.

  • Malla de 80 % de porcentaje de sombreado.

  • Inclinación para evitar acumulación de agua de lluvia.

  • Instalarla en un lugar alto que circule viento.

  • Colocar broches cada 50 cm y alambres que la crucen por encima y por debajo para que el viento no la levante.

  • No realizar sombras que tengan más de 20 m de largo. En estos casos es conveniente realizarlo en tramos independientes.

  • La orientación debe ser este-oeste, en caso de no tener problemas de piso y norte-sur en el caso de problemas de piso ya que la sombra tendrá mayor movimiento dando lugar a su secado.


 


Resumen de la importancia de la sombra  


Existe información consistente, que bajo las condiciones climáticas en la que se desarrolla la producción ganadera en el país puede existir estrés térmico. El primer paso para disminuir y controlar estos efectos adversos del ambiente, es la identificación de signos y síntomas de estrés en los animales. En virtud de esto tendremos que diseñar estrategias de manejo  que logren reducir los posibles efectos y repercutan lo menos posible sobre la productividad de los  establecimientos.