Las precipitaciones durante febrero fueron altas,  en marzo disminuyeron y fueron inferiores a las registradas históricamente en este mes. Esta situación provocó que los suelos comenzaran a secarse, escenario que cambió a comienzos de abril al aumentar la frecuencia y volúmenes de lluvias.

 

Las temperaturas en febrero y marzo fueron normales para la época, comenzando a descender en la última semana de marzo y las primeras de abril, principalmente en las noches.

 

No hubo problemas de disponibilidad de agua para bebida, habiendo incluso desbordes de cauces naturales en algunos puntos del norte del país.

 

Respecto a las pasturas naturales, como consecuencia de las condiciones climáticas favorables, registraron tasas de crecimiento superiores al promedio histórico. Si bien el campo natural acumuló forraje de buena calidad, debido a la época del año, gran parte de las especies se encuentran finalizando su ciclo y comienzan a perder su aptitud nutritiva.

 

Los mejoramientos se han comportado de manera similar al campo natural debido a la situación climática. La acumulación de forraje ha determinado que los nacimientos de otoño se dificulten, ha sido difícil acondicionar el tapiz para promover la germinación o para la siembra de nuevos mejoramientos.

 

Las praderas han registrado altos niveles de producción de forraje, lo que permitió el cierre de muchas de ellas para la producción de semillas y reservas.

 

Los verdeos de verano tuvieron una buena producción, fundamentalmente los de sorgo forrajero. Muchos de los verdeos de verano han terminado su ciclo y los campos que ocupaban se han sembrado con verdeos de invierno o praderas.

 

En cuanto a verdeos de invierno, en el caso de los cultivos de avena sembradas temprano ya han sido pastoreados. Los cultivos de raigrás sembrados tempranos, todavía no han sido pastoreados debido a su bajo desarrollo, consecuencia de la temperatura y falta de agua en el suelo.

 

El estado de los animales que componen el rodeo de cría, en general es bueno como consecuencia de la alta producción forrajera de las pasturas.

 

Se comenzaron a realizar los diagnósticos de gestación. Si bien no se dispone de información suficiente sobre los niveles generales de preñez, los primeros resultados son auspiciosos en tanto han sido altos.

 

Se han realizado gran parte de los destetes definitivos. Los terneros registran pesos muy altos comparados con años anteriores para la misma época.

 

Las recrías tienen una excelente condición corporal, las vaquillonas han tenido un crecimiento sostenido y se espera que lleguen en buenas condiciones para el entore de la próxima primavera.

 

A nivel sanitario, la presencia de la garrapata se ha convertido en una gran complicación en los lugares que tiene incidencia habitualmente y en aquellos que hace años no aparecía.

 

Los ovinos tienen un estado bueno en general. Como consecuencia de la humedad y estado de las pasturas la principal dificultad que han tenido estuvo determinada por los problemas podales.

 

 

 

 

INFORME  COMPLETO