Durante el periodo comprendido entre el 15 de abril y 15 de junio las precipitaciones han sido en general normales para la época. Al norte del Río Negro durante abril, los registros de lluvias fueron similares al promedio histórico, en mayo los registros fueron más altos. En el sur, al inicio del periodo las precipitaciones fueron bajas, pero en mayo y junio la tendencia cambió y el régimen de lluvias se normalizó.

 

Las temperaturas fueron superiores a lo esperado para la época, a lo que se sumó el inicio tardío de ocurrencias de heladas. Esta situación benefició el crecimiento de las pasturas.

 

Las precipitaciones han sido suficientes para recargar aguadas naturales y artificiales. Fundamentalmente en el norte, debido a las altas precipitaciones se han desbordado cauces naturales. Particularmente en algunas zonas del departamento de Rivera hubo muerte de animales como consecuencia de las inundaciones, así como siembras de pasturas arrasadas por las lluvias.

 

Las tasas de crecimiento de campo natural durante el verano y otoño, han sido mayores al promedio histórico para todas las regiones agroecológicas del país. Hay forraje acumulado y se ha mantenido su calidad, esto va a permitir iniciar el invierno con mayor disponibilidad que otros años y así facilitar el mantenimiento del ganado en los meses de invierno.

 

En aquellos casos en que se ha registrado exceso de pasto, con acumulación de forraje mayor a lo habitual, las especies invernales pueden ver retrasado su crecimiento como consecuencia del sombreado, situación que se soluciona con pastoreo.

 

La respuesta de los mejoramientos es similar a la del campo natural. Se han observado altos niveles de rebrotes, fundamentalmente en aquellos tapices que se cuidaron.

 

En el caso de las praderas, se observó en general una buena respuesta de éstas pasturas, asociado al justo equilibrio entre las lluvias y las temperaturas altas. Esto ha permitido un muy buen crecimiento y sobre todo buenas implantaciones de todas las especies en las situaciones que se sembró temprano.

 

El clima fue propicio para la implantación de los verdeos de invierno. Los cultivos de avena y raigrás producen altos volúmenes de forraje y están siendo pastoreados. Como consecuencia de la humedad en el suelo, algunos verdeos que han sido sembrados sobre campos laboreados, han presentado dificultades de piso y muchos verdeos de avena presentan problemas sanitarios.

 

El estado de los animales que componen el rodeo de cría, en general es de bueno a muy bueno. Como consecuencia de la buena condición de las pasturas y el estado de los animales, algunos productores demoraron en destetar los terneros con el objetivo que acumulen más kilos, práctica no recomendada pensando en el próximo entore.

 

Respecto a los resultados de diagnósticos de preñez, han sido dispares. En la región norte se han registrado índices inferiores a lo esperado, probablemente debido a problemas sanitarios. Sin embargo en el Litoral Norte esta situación fue diferente en tanto se constatan datos alentadores.

 

Teniendo en cuenta las categorías de recría, han tenido un desarrollo sostenido. Los terneros se destetaron con pesos mayores a otros años y las vaquillonas que ingresan a su primer invierno tienen muy buen estado.

 

En el norte del país la garrapata y tristeza han sido causa de muerte de vacunos.

 

Los ovinos en general tienen un buen estado, pero los problemas sanitarios como pietín y los parásitos gastrointestinales siguen siendo una limitante.


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